Vitamina D

La vitamina D es un micronutriente indispensable para la salud de los seres humanos. Esto se debe, fundamentalmente, a que es parte imprescindible de infinidad de procesos vitales como, por ejemplo, la correcta absorción por parte de los huesos, el mantenimiento en valores estables de la tensión arterial o la correcta absorción de la insulina en las células.

El nombre científico de la vitamina D es calciferol, aunque también se le denomina como ‘antirraquítica’ debido a que su carencia puede conllevar la aparición de raquitismo, una enfermedad ósea a la que son especialmente vulnerables los niños, y que produce deformaciones en las extremidades a causa de la falta de absorción de calcio.

La vitamina D también regula el nivel de calcio y fósforo en la sangre, y fomenta la absorción de ambos nutrientes en el intestino. Esta labor de control es especialmente importante si se tiene en cuenta que el calcio puede acumularse en las arterias y dar lugar a problemas tan graves como la arteriosclerosis. Asimismo, puede hacer lo propio en los riñones formando cálculos de diversa índole y gravedad.

También se considera un inmunosupresor, es decir, fortalece el sistema inmune favoreciendo el incremento de la actividad antitumoral.

La principal fuente de vitamina D que tienen los seres humanos es el sol. De hecho, los rayos ultravioleta son los responsables de que nuestro cuerpo pueda formarla y sintetizarla. Sin embargo, esto no quiere decir que haya que descuidar otros aspectos. Y es que la dieta es igual de importante a la hora de proporcionar al cuerpo la cantidad diaria que necesita. El pescado es, sin lugar a dudas, el alimento con vitamina D por excelencia, sobre todo el salmón y las sardinas. Por ello, debe ser pieza clave en tu alimentación si no quieres experimentar carencias de este micronutriente. Especialmente importante es tomarlo cuando, por motivos de trabajo o del lugar en el que se reside, no se puede disfrutar de las suficientes horas de sol al día. Los champiñones también son una importante fuente de esta vitamina. Otros alimentos con vitamina D son los huevos. Los lácteos debido a su aporte de calcio, contribuyen a la fijación de la vitamina D. Los alimentos ricos en vitamina B5 pueden ayudarte a conseguir niveles óptimos de vitamina D en tu organismo. Esto se debe, fundamentalmente, a que dicho micronutriente ayuda a la absorción del otro. Por ejemplo, la papaya es una buena fuente de vitamina B5.

En definitiva, la vitamina D es un elemento fundamental para la vida por su participación en todos los procesos vitales detallados. Por ello, cuida al máximo tu alimentación y trata de pasar al sol entre 30 y 45 minutos cada día. Esta cantidad es más que suficiente para que tu cuerpo sintetice toda la que necesita.

Y si aún así no es suficiente, existen suplementos de vitamina D que suelen presentarse en forma de comprimidos, cápsulas, perlas o gotas y se ingieren por vía oral. Estos compuestos han de tomarse siempre bajo la supervisión de un especialista.

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